Proyectos.

Sobre este proyecto

Entrar en esta casa donostierra es hacerlo en un hogar. Antes de ponerme manos a la obra observé la necesidad de ganar luz y espacio para hacerlo más confortable y práctico ya que, a pesar de ser un tercer piso con parte al exterior, necesitaba un plus de luminosidad para ser perfecto. Para lograrlo redistribuí parte de las estancias reubicando la entrada en el antiguo salón y derribando el tabique del pasillo. El reto en la zona de habitaciones era conseguir un espacio extra para un baño y un pequeño vestidor, que permitiese dar importancia a esta estancia fundamental de la casa. Por último, y no menos importante, redistribuí la cocina para dar solución al problema de espacio del segundo baño al que se pudo añadir parte de los metros de esta, lo que no afectó a la estancia ya que la cocina quedó amplia y luminosa con una zona office auxiliar perfecta para el día a día. Después de tres meses de intenso trabajo solo queda disfrutar del resultado. 

Sobre este proyecto

La reforma de este piso fue muy interesante ya que me planteó varios retos. El principal fue dar continuidad a las estancias para hacerlas más amplias y lograr mayor luminosidad en ellas. Se trata de un segundo piso mitad exterior, mitad interior, donde los focos de luz estaban muy limitados. Para conseguir ese efecto de amplitud, tiré algunos tabiques que compartimentaban demasiado el espacio, y de esta manera logré una estancia principal salón-comedor-cocina, en el que la luz procedente de la ventana exterior bañara toda la parte principal del piso. 

Otro de los retos fundamentales era hacer una habitación principal tipo suite, para ello gané algunos metros entre la habitación y el segundo baño y realicé un aseo con ducha. En ambos servicios coloqué puertas correderas para conseguir un efecto de amplitud y permitir un mejor paso en las estancias colindantes. El resultado final no me puede gustar más, una casa con gran sensación de amplitud, moderna y con la luminosidad perfecta para disfrutar de los días soleados del norte.

Sobre este proyecto

Vi las posibilidades de este piso nada más entrar en él ¿Sus puntos fuertes? La amplitud, la luz y las características principales que le dan carácter como las molduras originales del salón, las cuales decidí conservar no solo por el valor histórico, también por la personalidad estética que lograba en el espacio principal de la casa, el salón. Era una prioridad que la luz bañase toda la estancia y llegase hasta la cocina, ubicada en la parte posterior del comedor, por lo que además de conseguir un concepto abierto de estos tres espacios, pero con la intención de dotar con algo de privacidad a la cocina, coloqué unas puertas correderas de cristal que lograsen un efecto de continuidad aprovechando toda la luminosidad que llega desde la ventana exterior del salón. 

Otro de los principales cambios fue organizar la zona infantil dotándola de baño, habitación y zona de juegos y dejando abierta la posibilidad, en un futuro, de convertir esta zona en otro dormitorio si así lo requieren los dueños. 

Para lograr el hogar perfecto tuve que nivelar toda la casa debido a su estructura de madera y su pendiente inicial, lo que dificultaba la reforma, aún así, después de terminar esta reforma sentí que había logrado el efecto hogar que tanto me gusta dar a las casas. 

Sobre este proyecto

Este tercer piso exterior de Pasajes llegó a mis manos en 2018. Superado el primer reto, lograr corregir el desnivel del suelo debido a la estructura de madera de la casa, me centré en la premisa principal que no era otra que ganar luz, reto aparentemente sencillo debido a sus grandes ventanas enfocadas a la calle. Después de tres meses de trabajo intenso conseguí sacar todo el potencial a cada una de las estancias, para ello redistribuí alguna de las partes ya que las divisiones hacían imposible fluir la luz por todas las habitaciones. El corazón de la casa se plantea sin ningún obstáculo en forma de tabique o pared, dejando continuidad entre el salón- el comedor y la cocina en la que una pequeña isla hace de separación entre cada una de ellas. Para dar carácter y personalidad pinté la zona central de un atractivo azul oscuro, que combina a la perfección con el blanco y el madera del resto de la estancia. En la habitación principal dejé que predominase el blanco para optimizar la luz lateral de la ventana exterior y dar un aspecto más íntimo y sosegado a la estancia. Una casa con mucha personalidad que me permitió sacar mi lado más creativo, cuyo resultado final es un auténtico regalo.

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